El bulo de Sánchez para impedir que Murcia ponga a su aeropuerto el nombre de un legendario aviador

Javier Rubio

01/08/2022 06:31

El actual gobierno parece haberse entregado con urgencia a una manipulación institucional de la Historia con una finalidad: tapar con ideología la atroz gestión de Sánchez. El combustible que alimenta la versión sanchista de la Historia es el franquismo y, a falta de franquistas vivos, el antifranquismo de nuevo cuño se ha enzarzado en una valiente lucha contra los carteles de las fachadas. Se da la paradoja de que el último letrero señalado para su eliminación ni siquiera existe: prevista su instalación en el aeropuerto de Murcia, se trata del cartel que honra al inventor del autogiro, Juan de la Cierva, uno de los ingenieros más influyentes del siglo XX.

El gobierno ya ha anunciado su pretensión de que el aeropuerto de Murcia no se llame Juan de la Cierva, porque, según el ejecutivoel genial inventor atesora un legado franquista y ataca a "la convivencia pacífica de los españoles". La realidad es que el pionero del autogiro no pisó suelo español desde el estallido de la contienda fratricida y vivía retirado en Inglaterra -donde permaneció hasta el día de su muerte- a causa de un accidente de aviación. Este reputado inventor luchó por asegurar la seguridad en los vuelos y regaló las patentes de su invento a los Gobiernos españoles, tanto de la Monarquía como de la República. De hecho, el propio Gobierno de la República, presidido por Niceto Alcalá Zamora, le concedió la Banda de Caballero de la Orden de la República, por su contribución a la ciencia y su patriotismo. Esos detalles, que arruinan la versión socialista de la Historia, no han sido tenidos en cuenta al no concordar con la versión oficiosa de la campaña publicitaria del gobierno.

El presidente de Murcia, Fernando López Miras, ha anunciado que no renunciará "a dar a Juan de la Cierva el nombre del Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia", ante un ataque que considera "político sectario". El inventor del autogiro, que nunca llegó a conocer a Franco en persona, vigilará desde el aire la resolución de este disparate.

La técnica más empleada por los gobiernos totalitarios consiste en aglutinar las interpretaciones del pasado bajo etiquetas simplistas, y así controlar a "las masas": una información dosificada, sin importar su mendacidad, que el ciudadano pueda aceptar sin un pensamiento crítico sobre el asunto. Por tal razón, hoy son posibles disparates como tildar a Cristóbal Colón de "fascista" -término acuñado en el siglo XX-, o que al almirante Cervera, protagonista de la guerra de Cuba, se le llama "facha". El caso más reciente es el de Juan de la Cierva, fallecido en 1936, tachado como "franquista" cuyo nombre "podría considerarse un acto de exaltación, personal o colectiva de la sublevación militar que dio lugar a la guerra civil".

Pedro Sánchez ha enconado su política revisionista de la historia con el apoyo fundamental de EH Bildu en la última Ley de Memoria Democrática. Unas leyes de cuestionamiento del legado español que comenzaron en 2008 con La Ley de Memoria Histórica, impulsada por el expresidente Zapatero con el fin de abrir las heridas de la Guerra Civil. Aquella ley, precedente de la de Sánchez, manipulaba la verdad con un relato simplista y creó una versión oficial favorable a la "Memoria" del socialismo, sin tener en cuenta al conjunto de los españoles.