La trampa universitaria de los ilegales marroquíes para lograr el visado en tiempo récord

La Universidad de Salamanca detecta un importante incremento de alumnos magrebíes que se matriculan en sus carreras pese a no hablar español

01/08/2022 12:10

La Universidad de Salamanca puede presumir de ser la más internacional de España, con 924 extranjeros matriculados en 2021. Sin embargo, ni todos los alumnos foráneos son estudiantes de vocación, ni becarios de movilidad. Uno de los coladeros de inmigración ilegal en España consiste en trampear la burocracia para obtener un visado que, en la práctica, es un permiso de residencia. Entre los fraudes cometidos figura la matriculación instrumental de un alumno en una Universidad para obtener el visado de estancia por estudios. En este particular "programa Erasmus" destaca la Universidad de Salamanca, donde se ha detectado un incremento de matriculaciones de estudiantes marroquíes quienes, sin hablar apenas español, querían "cursar" el grado de Farmacia que imparte la institución.

Según informó 'La Gaceta de Salamanca', 27 marroquíes se matricularon en ese grado el pasado curso, con las clases ya empezadas y sin hablar el idioma en que se imparte la enseñanza. En consecuencia, casi ningún alumno obtuvo un sólo crédito de la titulación, pero sí el documento que acredita "haber sido admitido en un centro de enseñanza autorizado en España, para la realización de un programa a tiempo completo, que conduzca a la obtención de un título o certificado de estudios", tal como exige el portal de inmigración del gobierno para la obtención de un visado.

Según fuentes de la Universidad, la mayoría de marroquíes matriculados no mostraban el más mínimo interés en estudiar la carrera y alteraban el funcionamiento de las clases. En consecuencia, la institución adoptará medidas para el próximo curso, como exigir a los solicitantes un certificado B1 de español y adelantar al mes de julio el período de matriculación de estudiantes extranjeros. Al parecer, los marroquíes matriculados el pasado curso sabían que los centros hacen llamamientos, empezado el curso, a alumnos que quieran matricularse para cubrir las plazas vacantes en los diferentes grados.

Los interrogantes que se plantean por este fraude resultan tan inquietantes como las posibles respuestas: ¿Quién asesoró a una persona que desconoce el idioma de un país para trampear su legislación de inmigración, moverse por su maraña burocrática y matricularse en un grado universitario?