Puente ordena una batida de palomas en su calle harto de "las cagadas" sobre su coche oficial

El alcalde de Valladolid tomó la decisión después de no poder aparcar en otra calle tras recibir el aviso de que iba a ser asfaltada

13/05/2022 04:55

El alcalde de Valladolid, el socialista Óscar Puente, es uno de los personajes más controvertidos del panorama político nacional. Sus ocurrencias y salidas de tono resultan cada vez más habituales, especialmente en lo que refiere a sus pugnas con la policía municipal vallisoletana, con la que incluso ha mantenido enfrentamientos a través de las redes sociales. El último episodio polémico del culebrón tuvo lugar hace apenas unos días, cuando el regidor llegó a amenazar veladamente a los agentes de su propio cuerpo en el transcurso de una intervención televisiva. "Yo soy el jefe de la policía municipal, que no se les olvide, que me deben respeto", afirmó con arrogancia.

Según ha podido saber EDATV, estas declaraciones no han sentado nada bien en el seno de la Policía Municipal de Valladolid. Buena parte de sus agentes se sienten indignados y señalados ante lo que consideran un gesto innecesario de arrogancia pública por parte del alcalde. Algunos de ellos, incluso, hablan de la posibilidad de empezar a "airear los trapos sucios" de Óscar Puente, sabedores de que manejan información que puede comprometer seriamente la imagen del primer edil.

Precisamente uno de estos policías municipales vivió en primera persona un episodio que tuvo lugar hace unos días y que retrata a la perfección la forma de entender la política de Puente. En el trascurso de un patrullaje, el agente se percató de la presencia de un vehículo aparcado en una zona acordonada que iba a ser asfaltada en las próximas horas. Tras realizar las pertinentes comprobaciones de matrícula como paso previo a la multa, le comunicaron que dicho vehículo pertenecía al Ayuntamiento de Valladolid y que su uso correspondía al mismísimo alcalde.

Tras ser avisado de que su vehículo estaba aparcado en zona restringida, Óscar Puente se personó en el lugar, que quedaba próximo a su domicilio, ataviado con un chándal. Allí pudo intercambiar impresiones con el agente y explicarle las razones por las qué había estacionado en dicha zona: "Es la única calle donde no me cagan las palomas. Estoy hasta los cojones de las cagadas", esgrimió antes de retirar el vehículo.

Finalmente optó por aparcarlo en la avenida Ramón y Cajal, donde se encuentra su domicilio. Estos hechos no pasarían de una mera anécdota, si no fuera porque en los días posteriores el Ayuntamiento de Valladolid decidió llevar a cabo una importante batida de palomas justo en la avenida Ramón y Cajal, así como en las calles aledañas. Casualidad o no, parece que a Óscar Puente y a su vehículo les han dejado ya de molestar las aves.